El emprendedor como fuente de trabajo

Desde hace unos años, el gobierno nacional comenzó a fomentar el espíritu emprendedor y el consiguiente acompañamiento a los mismos. El “fenómeno” emprendedor se multiplica día a día y no solamente en nuestro país, sino a nivel mundial. Las autoridades de países desarrollados manifiestan una postura más participativa e inclusiva de los emprendedores dentro de las economías.

Esta concepción de explotar las ideas, encontrar las necesidades de las personas para contribuir a su bienestar, hace que constantemente surjan interrogantes y respuestas. El emprendedor se convierte en “fuente de trabajo”, convirtiéndose en impulso básico y necesario para el funcion

amiento económico de un país. Si el emprendedor es, entonces, una fuente de trabajo ¿Cómo impacta en la realidad política y económica de nuestro país la aparición de emprendimientos?

Ante el crecimiento de un emprendimiento, todo emprendedor se pregunta: ¿me conviene o no tomar un empleado?La respuesta a esta pregunta se debe tomar junto al contador, porque indefectiblemente, tener uno o varios empleados determinará un costo fijo o variable dentro de tu modelo de negocio.  Sin embargo, estos puntos pueden ser de ayuda para tomar la decisión:

a) Podrías “probar” a un trabajador. Dentro de la legislación vigente, encontramos el famoso “período a prueba”, que consiste en un plazo no mayor de 3 meses donde podrás probar o analizar si la incorporación de un empleado mejora o ayuda a tu modelo de negocio, como también podrás probar sus capacidades, su personalidad o su interés por la labor.  Del mismo modo, el trabajador podrá conocer las condiciones y modalidades de trabajo. Lo importante, radica,  desde el punto de vista jurídico, en que si bien se generan deberes, derechos y obligaciones para ambos sujetos de la relación laboral, prácticamente no existen consecuencias económicas importantes o gravosas. Uno puede dispensar o concluir la relación laboral sin generar un detrimento patrimonial. Es importante que tampoco se puede abusar de esta figura. Por ejemplo debes saber que una misma persona no puede ser vuelta a “probar” por un mismo empleador.

b) También existe la pasantía. El pasante es una persona que se encuentra transitando por sus estudios terciarios o universitarios de una carrera específica y la pasantía le permitirá tomar su primer contacto con el mundo y realidad laboral. Aquí podrá demostrar sus conocimientos técnicos como también perfeccionarlos. Para el empleador/emprendedor, esto significa una carga económica mucho menor. Para poder llevarlo a cabo, se firma un convenio entre el emprendedor, la institución y el pasante. La paga no se considera remuneración o sueldo, sino un estímulo económico. A su vez, las exigencias son (deben serlo) menores a las de un empleado, como por ejemplo en cuanto a la carga horaria. Hay que considerar que la “figura” de pasante se contempla por un tiempo determinado. No puede ser por tiempo indeterminado porque se estaría precarizando una situación laboral y de esta manera iría contra los principios fundamentales del Derecho Laboral y de las políticas laborales.

c) A nivel nacional, es importante remarcar la existencia de distintos programas de inserción laboral. El Ministerio de Trabajo de la Nación posee el programa de inserción laboral denominado P.I.L. El mismo consiste en la realización de una “bolsa de trabajo” de manera conjunta con los gobiernos locales (municipalidades y/o comunas) en las que personas desempleadas presentan sus curriculums, los municipios agrupan a las mismas según sus capacidades y el ministerio pide la selección de un número determinado para enviarlas a una entrevista ante el emprendedor o la empresa. Funciona de manera similar a una consultora de recursos humanos. Por otra parte, el emprendedor o la empresa, al tomar uno o varios empleados bajo este régimen, son beneficiados con una ayuda o aporte económico que consiste en que  un porcentaje de la remuneración y de las  cargas contributivas es solventada  por el Estado. De esta manera, el costo de un empleado es mucho menor para una pequeña empresa. Estos programas no duran mucho, ya que se buscan incentivar a emprendedores o empresas a tomar empleados incorporándolos al circuito ayudando, a su vez, a costear diferentes conceptos.

d) Por último, existen programas e incentivos a nivel provincial o municipal que contemplan esta temática. Pero, claro, esto dependerá de la ciudad en la que te encuentres.

Por mas que resulte costoso o afecte un poco tus finanzas, el mejor consejo jurídico que podemos darte es que al contratar un empleado lo formalices (lo pongas en “blanco”). Las consecuencias económicas y legales para el empleador que contrata personal sin formalizar (en “negro”) son cada vez mucho más gravosas. Pero sobre las conveniencias de un empleado en blanco o en negro, las trabajamos en otros post.

Abog. Juan Ignacio Mondino. 

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